Zonas de bajas emisiones, una clave en la ley de cambio climático- Kunak
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Zonas de bajas emisiones, la herramienta que trae consigo la nueva ley de cambio climático

Zonas de bajas emisiones, la nueva figura que trae la ley de cambio climático y que también precisa de monitorización
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PUNTOS DESTACADOS

  • La entrada en vigor de la nueva ley de cambio climático y transición energética obligará a cientos de municipios de España a delimitar zonas de bajas emisiones.
  • Los sistemas de monitorización ambiental con sensores de calidad del aire como el Kunak AIR Pro son una herramienta útil que permite analizar la evolución de estas zonas.
  • Las experiencias implantadas en numerosas ciudades europeas han sido positivas, con una reducción en el número de vehículos que transitan cada día por los centros urbanos y una reducción en los niveles de los principales contaminantes.

En mayo de 2021, España aprobó, por fin, la ley de cambio climático y transición energética.

Aunque calificada por algunos colectivos ecologistas como «tardía e insuficiente», esta nueva legislación debería servir para sentar las bases de un futuro más sostenible y con menos emisiones. Los instrumentos para conseguirlo, figuras como las zonas de bajas emisiones, son una solución que beneficia a la calidad del aire.

Apuntes básicos para una ley que promete y compromete

Uno de los principales objetivos de este nuevo marco normativo es avanzar en la descarbonización de la economía. Al fin y al cabo, reducir las emisiones atmosféricas es una condición sine qua non para mantener la esperanza en torno a los compromisos del Acuerdo de París de 2015 y programas de acción como Towards Zero Pollution for Air, Water and Soil.

¿Cómo alcanzar esta meta?

Apostar por actividades que contribuyan a minimizar las emisiones es, sin duda, una de las mejores formas. Así pues, esta ley perfila una serie de estrategias dirigidas a:

  • Impulsar las energías renovables.
  • Rehabilitar edificios para mejorar la eficiencia energética.
  • Reducir las emisiones en sectores clave como los puertos marítimos, uno de los ámbitos en los que Kunak, a través de sus sistemas de monitorización de la calidad del aire, es empresa de referencia.
  • Apostar de forma decidida por la movilidad sostenible.

No obstante, si hay un instrumento que brilla con luz propia son las zonas de bajas emisiones, principalmente por el cambio que van a introducir en el tejido urbano.

Áreas de bajas emisiones, menos vehículos contaminantes, mayor calidad del aire

A partir de 2023, muchas ciudades de España deberán mostrar una señal como la que adjuntamos a continuación.

Esta nueva indicación, aprobada recientemente por la Dirección General de Tráfico, informará a los conductores de que están entrando en un área de bajas emisiones.

Las zonas de bajas emisiones (ZBE) son espacios que establecen estándares específicos de emisión y, por tanto, dificultan el acceso a los vehículos más contaminantes. Para encontrar el origen de esta medida, tenemos que viajar al Estocolmo de 1996. La capital sueca fue la primera ciudad que puso en marcha estas zonas. No obstante, esta solución se ha extendido por otras ciudades europeas, siendo Londres uno de los máximos exponentes en su aplicación.

¿Por qué son necesarias las zonas de bajas emisiones?

Las emisiones causadas por el tráfico rodado son, a día de hoy, una de las principales fuentes de contaminación de las áreas urbanas. De hecho, comprometen seriamente la calidad del aire. Y no conviene olvidar que este factor está detrás de miles de muertes prematuras y problemas de salud.

Pero los vehículos a motor también contribuyen al calentamiento del planeta a través de las emisiones de CO2. De hecho y atendiendo a los datos de la Agencia Internacional de la Energía y el Consejo Internacional de Transporte Limpio, el tráfico rodado supone casi el 75% de las emisiones totales ocasionadas por el transporte.

El dióxido de carbono (CO2) es, como es sabido, uno de los principales gases de efecto invernadero. El aumento en su concentración, principalmente por la quema de combustibles fósiles, explica en gran medida el aumento de la temperatura de la superficie terrestre. Limitar este incremento en la temperatura es uno de los máximos compromisos adquiridos en el Acuerdo de París antes mencionado, ratificado por España en enero de 2017 y, por tanto, jurídicamente vinculante.

Una mirada al modelo que se implantará en España

Esta ley de cambio climático es, en esencia, una declaración de intenciones que busca establecer unos mínimos. Así pues, sus medidas requerirán un desarrollo normativo detallado en el marco de las competencias asumidas por cada comunidad autónoma.

En este sentido y aunque varias ciudades españolas ya han implementado por su cuenta zonas ZBE (Barcelona, Valladolid, etc.), la nueva ley de cambio climático establece que:

deberán delimitar zonas de bajas emisiones antes de 2023 mediante la aprobación de planes de movilidad urbana sostenible (PMUS). Estos documentos también deberán contemplar otras medidas. Por ejemplo, el fomento de la movilidad eléctrica o el establecimiento de medidas para mejorar la calidad del aire en el entorno de centros educativos, sanitarios o especialmente sensibles.

Asimismo y como paso previo al diseño de las ZBE, es recomendable realizar un estudio para identificar los puntos calientes de la ciudad. De este modo, resulta más sencillo acotar posteriormente el área de influencia sometida a restricción. La mejor forma de acometer este análisis es usando herramientas adecuadas que ayuden a definir las zonas críticas y permitan cuantificar los niveles de contaminación atmosférica anteriores y posteriores a la implementación de las acciones. Este examen previo también debe tener en consideración cómo impedir o limitar el envío de tráfico a otras áreas y trasladar así los problemas de contaminación aparejados.

¿Cuántos municipios superan en España los 50000 habitantes?

Pues a fecha de 01/01/2020, más de 140, localizados mayoritariamente en el entorno de Madrid y las costas del Mediterráneo.

Ayudas para la creación de zonas de bajas emisiones

Un aspecto a tener en consideración en el proceso de creación de las zonas ZBE son las ayudas económicas a repartir por el Gobierno. Estas subvenciones, con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, se transferirán a las comunidades autónomas, responsables de hacerlas llegar a los ayuntamientos que las requieran.

Se prevén, en concreto, dos convocatorias (2021 y 2022) con una cuantía de 750 millones de euros cada una.

Los objetivos que persiguen:

  • Acelerar la implantación de zonas de bajas emisiones.
  • Priorizar el transporte público colectivo y la movilidad activa como alternativa al coche privado.
  • Fomentar la transformación del transporte hacia un medio cero emisiones.
  • Impulsar la digitalización de la actividad que desarrollan los servicios de transporte.

¿Qué papel tiene un sistema de monitorización ambiental?

En nuestro blog ya hemos argumentado que nuestra solución para monitorizar la calidad del aire no sustituye a las estaciones oficiales. En todo caso, la complementa y refuerza, ampliando su cobertura.

Las zonas de bajas emisiones constituyen un ejemplo claro de las ventajas que supondría la instalación de sensores de calidad del aire como nuestro Kunak AIR Pro. Algunos de los beneficios se materializarían en:

  • Ayudar en el diseño de la ZBE detectando los puntos calientes.
  • Evaluar la efectividad gracias a la obtención de datos en tiempo real sobre la reducción de la contaminación tanto en la zona ZBE como en el resto de la ciudad.
  • Análisis de la evolución a raíz de la implantación de las áreas de bajas emisiones.
  • Predicción de la calidad del aire gracias a tecnologías como las ofrecidas por la plataforma Dinapsis de Suez España.
  • Emisión de alertas y apoyo técnico a la activación de protocolos de contaminación.

Aprendiendo de otras ciudades

¿Hasta qué punto mejoran la calidad del aire las zonas de bajas emisiones? Las experiencias desarrolladas en España no tienen, aún, el recorrido suficiente para sacar conclusiones claras.

No obstante, iniciativas como Madrid Central, anulada de forma definitiva por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, permitieron observar descensos significativos en la concentración de NO2 (1) durante el tiempo que permanecieron activas.

Por lo tanto, vamos a tratar de aportar evidencias del éxito de estas medidas acudiendo a otras ciudades europeas.

Londres: de zonas de bajas emisiones a zonas de emisiones ultra bajas

El ejemplo de la capital británica es, posiblemente, uno de los más relevantes en el ámbito europeo.

La implantación de estas áreas, acometida en varias fases, comenzó en 2008. El objetivo, atajar y reducir el enorme impacto causado por el tráfico diario que inundaba sus calles y situaba a la ciudad entre las urbes europeas más contaminadas. El grado de cumplimiento por parte de los usuarios y en comparación con esquemas anteriores, fue superior al 95% desde las primeras etapas (2).

Actualmente, Londres establece dos tipos de áreas con estándares de calidad del aire específicos:

  • Zonas de bajas emisiones (LEZ), vigentes 24 horas, 7 días a la semana (a excepción del 25 de diciembre). Circular por ellas cuando no se cumplen las especificaciones de emisiones supone un peaje diario de entre 100 y 300 libras.
  • Zonas de emisiones ultra bajas (ULEZ), vigentes 24 horas, 7 días a la semana (a excepción del 25 de diciembre). Transitar por su interior con vehículos que no cumplen los estándares implica el pago de 12,50 libras al día para coches, motocicletas o furgonetas y 100 libras para vehículos pesados.

La implementación de estas medidas, especialmente a raíz de la entrada en funcionamiento de las ULEZ (2019), ha permitido recortar los niveles de contaminación por NO2 más de un 35%. Este éxito ha motivado que las zonas ULEZ se amplíen a partir de octubre de 2021.

París: los resultados del sistema Crit'Air

La zona de bajas emisiones de París entró en vigor en 2015, limitando inicialmente el acceso a los vehículos pesados matriculados en o después de octubre de 2001.

No obstante, en 2016, Francia introdujo el certificado nacional de calidad del aire Crit’Air, aplicable a todos los vehículos. Define 5 clases en función del tipo de vehículo, el combustible y las emisiones, identificando cada medio de transporte mediante un adhesivo que debe mostrarse en un lugar visible. Este sistema regula en la actualidad el acceso a las diferentes zonas de París. En su funcionamiento se han establecido diferentes hitos temporales que culminarán en 2030. A partir de ese año, solo podrán circular por la ciudad y el área metropolitana los vehículos eléctricos y de hidrógeno.

A raíz de la entrada en vigor de estas medidas, la ciudad de París ha visto cómo se reducía el tráfico un 31%. En cuanto a los niveles de NOx, se estima que en 2024 y en aplicación de los escenarios más restrictivos, las emisiones de estos contaminantes podrían ser entre un 76% y un 87% inferiores a los niveles de 2016.

Conclusión

Las zonas de bajas emisiones son herramientas útiles que contribuyen a reducir los niveles de contaminación en las ciudades. Cuando se diseñan de forma correcta, funcionan y en aquellas ciudades que llevan tiempo aplicándolas, muestran resultados positivos.

No obstante, su puesta en marcha precisa de elementos de apoyo como monitores de calidad del aire. Comprobar la evolución de las zonas ZBE requiere disponer de datos rigurosos y de calidad. Como los que ofrecen las soluciones de Kunak.

Fuentes consultadas

  • (1) Salas, R., Perez-Villadoniga, M., Prieto-Rodriguez, J., & Russo, A. (2021). Were traffic restrictions in Madrid effective at reducing NO2 levels?. Transportation Research Part D: Transport And Environment, 91, 102689. https://doi.org/10.1016/j.trd.2020.102689
  • (2) Holman, C., Harrison, R., & Querol, X. (2015). Review of the efficacy of low emission zones to improve urban air quality in European cities. Atmospheric Environment, 111, 161-169. https://doi.org/10.1016/j.atmosenv.2015.04.009

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