Sensores de calidad del aire y volcanes, visibilizando lo invisible - Kunak
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Estaciones de sensores de calidad del aire y volcanes activos, una tarea para nuestro Kunak AIR Pro

Sensores de calidad del aire y volcanes: Kunak monitoriza el entorno del volcan de Cumbre Vieja en La Palma
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    PUNTOS DESTACADOS

  • Sensores de calidad del aire y volcanes están íntimamente ligados. No en vano, toda vez que las emisiones procedentes de las erupciones volcánicas modifican los niveles de contaminación atmosférica.
  • Las principales emisiones de un volcán están constituidas por partículas en suspensión, dióxido de azufre, ácido sulfhídrico y compuestos orgánicos volátiles.
  • Kunak, a través de sus estaciones basadas en sensores de calidad del aire Kunak Air Pro, está monitorizando las condiciones ambientales en el entorno del volcán Cumbre Vieja de La Palma.

Las erupciones volcánicas, desde un punto de vista escénico, representan uno de los espectáculos más soberbios que ofrece la naturaleza. Los volcanes activos, de hecho, constituyen auténticos reclamos que atraen a miles de curiosos.

Pero más allá de las coladas de lava serpenteando ladera abajo y arrasando todo lo que encuentran a su paso, un volcán en erupción provoca otros impactos, especialmente sobre la atmósfera, generando efectos que pueden perdurar en el tiempo.

Así que nuestra intención con el presente artículo es detallar por qué es necesario monitorizar las condiciones ambientales a la sombra de estos gigantes que escupen magma. Y cómo nuestro Kunak Air Pro está siendo puesto a prueba en la erupción del volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma (Islas Canarias). Mostrarte, en definitiva, la relación entre sistemas basados en sensores de calidad del aire y volcanes.

Volcanes en erupción: lava y algo más

Uno de los aspectos que está poniendo de manifiesto el volcán de La Palma es lo rápido que pueden variar las condiciones ambientales dependiendo de la meteorología y la actividad volcánica. Así, la calidad del aire se ha convertido en uno de los indicadores que más interés despierta. Y no es para menos, ya que un volcán, además de lava, emite gases nocivos y ceniza.

Pero vamos a analizar con un poco más de detalle estas emanaciones volcánicas.

¿Qué efectos tiene una erupción volcánica sobre la calidad del aire?

Las emisiones atmosféricas de un volcán se engloban, principalmente en dos categorías:

  • Partículas en suspensión (aquí incluimos la ceniza)
  • Emisiones gaseosas

Partículas en suspensión

En el caso de las partículas, el material sólido de mayor tamaño acaba depositándose sobre el terreno, enterrando viviendas, estructuras y cultivos (como está ocurriendo con las plataneras, una de las principales actividades económicas de las Islas Canarias). El tiempo mostrará las consecuencias futuras de esta ceniza sobre los ecosistemas o los recursos hídricos, por ejemplo.

Emisiones gaseosas

A efectos de calidad del aire, nuestra atención se centra en las partículas y los gases tóxicos que permanecen en la atmósfera, entre los que se pueden distinguir:

  • Partículas en suspensión gruesas, finas y ultrafinas (PM10, PM5 y PM1). Parte del material particulado más grande (PM10), quedará retenido por el vello nasal. Pero las partículas más pequeñas (PM2.5 y PM1) tienen capacidad para llegar a la parte más profunda del sistema respiratorio.
  • Dióxido de azufre (SO2), que en presencia de agua se convierte en ácido sulfúrico. Provoca la irritación e inflamación de las mucosas oculares y respiratorias.
  • Ácido sulfhídrico (H2S), fácilmente perceptible por su característico olor a huevos podridos y que resulta tóxico en concentraciones altas
  • Compuestos orgánicos volátiles, que incluyen un amplio grupo de hidrocarburos como el benceno, conocido por su capacidad carcinógena, o el tolueno, precursor del ozono troposférico u “ozono malo”.

También se liberan otras sustancias tales como el monóxido de carbono (CO) o cloruro de hidrógeno (HCl), además de gases de efectos invernadero como el dióxido de carbono (CO2) o el metano (CH4), y que, en conjunto, componen lo que se conoce como esmog volcánico o niebla volcánica. Pero los elementos listados anteriormente son los que, en concentraciones elevadas, pueden suponer un mayor riesgo para la salud.

En este sentido, un momento crítico suele ser cuando las coladas de lava hacen contacto con el agua de mar, rica en cloruro sódico, generando ácido clorhídrico.

Sensores de calidad del aire y volcanes, visibilizando lo invisible

Los epígrafes anteriores dejan clara la importancia que tiene la monitorización de la calidad del aire en tiempo real. Al fin y al cabo, hay que tener en cuenta que volcanes como el de Cumbre Vieja terminan convirtiéndose en auténticos “laboratorios” donde se reúnen miles de personas, además de los propios residentes, cuya salud es necesario proteger.

En esta situación, las estaciones de calidad del aire basadas en sensores como el Kunak AIR Pro, juegan un papel decisivo. Y es, de hecho, lo que están haciendo, tal y como muestra este vídeo de RTVE en el que se ve una de las estaciones enviadas a la Unidad Militar de Emergencias (UME) desplegada en la isla.

En la siguiente imagen puedes observar igualmente la información que estos equipamientos envían a nuestra plataforma Kunak Cloud.
Sensores de calidad del aire y volcanes: Kunak monitoriza el entorno del volcan de Cumbre Vieja en La Palma

La presencia de nuestros sensores de contaminación del aire en la isla de La Palma es la constatación de lo útiles que resultan estas soluciones de monitorización como complemento a las estaciones de referencia. Su fiabilidad y facilidad de instalación permite obtener lecturas de forma inmediata.

De este modo, la información recopilada a través de los sistemas de sensores contribuye a reforzar la toma de decisiones relacionadas con la calidad del aire.

Conclusión

Una erupción volcánica conjuga espectáculo y amenaza a partes iguales. Pero la monitorización continua puede contribuir a reducir los daños, especialmente sobre la salud. Es un beneficio puesto de manifiesto por iniciativas de monitorización como la que se desarrolla en el volcán Kīlauea de Hawaii desde hace varios años. Y es una labor que en Kunak nos llena de orgullo, porque no hay mejor forma de demostrar la utilidad de nuestra tecnología que desplegarla allá donde más falta hace.